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Historias Sagradas#ToribioMaya#SiervoDeDios#Popayán

El hojalatero que sostuvo un refugio de leprosos durante 40 años, sin ser médico ni sacerdote

No pudo pagar el seminario, así que se hizo hojalatero. Con ese oficio de fondo sostuvo casi cuatro décadas un refugio para enfermos de lepra que la ciudad prefería no ver.

Quería ser sacerdote.
La pobreza no lo dejó.
Terminó sosteniendo lo que nadie más quería sostener.

Toribio Maya Sarmiento nació en Popayán hacia 1846-1848 y murió el 16 de agosto de 1930, a los 82 años. Quería ser sacerdote, pero la pobreza de su familia lo hizo imposible. Aprendió el oficio de hojalatero, y desde los 18 años, en 1864, empezó a ejercer como enfermero improvisado durante una epidemia de viruela.

La Casa de Pubús

Su obra más importante fue un refugio de paso para enfermos de lepra a las afueras de Popayán, mientras esperaban ser trasladados al lazareto nacional de Agua de Dios, un viaje a caballo de 40 días. La sostuvo casi cuatro décadas, pese a varios intentos de incendio de vecinos que no la querían cerca. Lo llamaban "el esclavo de la pus" y "el obrero de las llagas".

Más que un hombre solo

Era miembro activo de la Conferencia de San Vicente de Paúl, una red de caridad que lo conectaba con familias influyentes de Popayán, que ayudaban a sostener su labor económicamente.

Sin distinguir bandos

Durante las guerras civiles del siglo XIX, atendió heridos sin importar de qué bando venían. También se ganó el apodo de "el cirujano de los pobres": llevaba los bolsillos llenos de recetas copiadas de libros de medicina, sin ser médico.

Una memoria que sigue viva

En 2006, la Universidad del Cauca lo incluyó en un mural sobre la evolución de la medicina. Su tumba en el Cementerio Central de Popayán sigue recibiendo devotos. Hoy la Arquidiócesis de Popayán lo tiene en un lugar destacado de su web, con el título de Siervo de Dios y "Apóstol de la Caridad".

Por qué esto también es para ti

  • Sostuvo casi solo, durante 40 años, lo que ni el Estado ni la ciudad querían sostener.
  • Atendió heridos de ambos bandos en una guerra civil: su caridad no conocía bandera.

Guárdalo para el 16 de agosto

Aniversario de su muerte.

Nunca llegó a vestir sotana. Pero durante 40 años sostuvo, casi solo, lo que la ciudad prefería no ver.