Inicio › Historias Sagradas

Historias Sagradas#SanBenito#Santos#Medalla

La copa que estalló y el cuervo que se llevó el pan

San Benito sobrevivió a dos intentos de envenenamiento y nunca se vengó. La medalla que lleva tu abuela guarda esa historia.

Alguien puso veneno en tu copa.
Tú lo sabes. Ellos lo saben.
¿Qué haces?

Todo esto lo cuenta el papa Gregorio Magno, que escribió la vida de Benito unas cinco décadas después de su muerte. Según él, Benito llevaba tres años viviendo como ermitaño en una cueva de Subiaco, en Italia, cuando una comunidad de monjes vecina le pidió que fuera su abad tras la muerte del anterior. Aceptó, pero les advirtió que sus costumbres y las de ellos no iban a coincidir. Cuando empezó a exigir una vida ordenada, a algunos les pesó.

La copa

Durante una comida, varios monjes habían echado veneno en el vino. Según la costumbre, el abad bendecía la bebida antes de beberla. Benito hizo la señal de la cruz sobre el recipiente de vidrio y este se hizo pedazos, como golpeado por una piedra.

No gritó ni pidió castigo. Les preguntó con calma por qué habían querido hacerle eso, les recordó que él les había avisado y les dijo que buscaran un abad más parecido a ellos. Después volvió a su soledad.

El pan y el cuervo

Tiempo después, con varios monasterios fundados y su fama creciendo, un sacerdote vecino llamado Florencio se llenó de envidia. Le mandó un pan envenenado como si fuera un regalo. Benito entendió lo que era. Le pidió al cuervo al que solía dar de comer que se llevara el pan a un lugar donde nadie lo encontrara. El cuervo dudó, graznó y dio vueltas alrededor del pan hasta que obedeció. Volvió a los tres días, como si nada, a recibir su comida de siempre.

El final que no esperabas

Florencio no se rindió: mandó a un grupo de mujeres a los jardines del monasterio para tentar a los jóvenes monjes. Para proteger a su comunidad, Benito decidió irse y terminó en Montecassino, donde fundaría el monasterio que marcaría a Europa. Mientras Florencio miraba la partida y lo celebraba desde una terraza, esta se derrumbó y murió. Cuando el discípulo Mauro fue a contárselo, feliz, Benito no celebró. Lloró por su enemigo y le puso una penitencia a Mauro por alegrarse.

Por qué esto también es para ti

  • Poner límites no es odiar. Se fue sin gritos y sin venganza.
  • El mal ajeno no se celebra. Lloró por quien quiso hacerle daño.
  • Los símbolos son memoria. La copa rota y el cuervo con pan aparecen en sus imágenes. La medalla de San Benito es de las más conocidas del catolicismo: pregúntale a tu abuela por qué la tiene.

Guárdalo para el 11 de julio

Ese día se celebra a San Benito, patrono de Europa. Buen momento para regalarle a alguien una medalla y contarle esta historia.

Cuando veas su medalla, recuerda la copa y el cuervo: alguien eligió irse antes que vengarse.